Los directores indie versus Marvel: cuál es la verdadera polémica

Los directores indie versus Marvel: cuál es la verdadera polémica

Por Alejandro Franco – editor de Catalejo y Arlequin, portal de cine fantástico y de culto

En el último capítulo de la polémica entre los directores independientes y Marvel, Francis Ford Coppola corrigió sus declaraciones, aduciendo que la palabra “despreciable” fue un error de traducción de su intérprete en la conferencia de prensa que dio en Francia. Pero aunque él no quisiera usar una palabra tan fuerte (o suene como un intento de suavizar sus palabras después de la polvareda que levantó con sus afirmaciones), el resto de su declaración permanece inalterable.

Coppola y Scorsese no son los únicos que se han manifestado últimamente en contra de la maquinaria Marvel. Fernando Meirelles (de Ciudad de Dios) también se sumó a la movida aunque, claro, con expresiones menos disonantes que la de Coppola. El brasileño afirmó que intentó ver Spider-Man hace ocho años y le aburrió, aunque consideró a Deadpool una muestra formidable del género, como un buen espectáculo con excelentes secuencias de acción. En cambio no pudo pasar de la primera hora de proyección de Deadpool 2 mientras se vió obligado a verla durante un largo viaje en avión. Y si revisamos notas de archivo hallamos declaraciones de Pedro Almodóvar a principios de este año, quien consideró a los superhéroes como “castrados”; Jodie Foster, que hace dos años dijo que el cine de superhéroes era como el fracking: obtenías un gran retorno inmediato pero corrompías el medio ambiente; o Ken Loach, quien dijo que los filmes de Marvel eran franquicias como las cadenas de hamburgueserías. Establecimientos que entregan productos vacíos en calorías, que parecen verdadera comida pero no lo son, y que sólo sirven para llenarle los bolsillos a una enorme corporación en lo que él consideró un ejercicio cínico.

Mientras la refriega continúa (Robert Downey Jr, James Gunn, Jon Favreau y hasta el CEO de Disney Bob Iger han salido a contestar), la metralla se intercambia entre uno y otro bando (también es cierto que la prensa espolea estas polémicas), pero pareciera que las contestaciones diplomáticas o elípticas – amén de un par de declaraciones frontales como las de Coppola o Almodóvar – eluden el tema de fondo, y que es el tiro por elevación a Disney como fuerza predominante en el mercado cinematográfico. El 90% de los blockbusters de los últimos años estuvo dominado por filmes de Marvel, Lucasfilms (todas, subsidiarias del gigante del ratón) y Disney, la cual ha encontrado un jugoso filón en remakear (en versión live action) sus filmes animados mas renombrados.

Yo creo que es absurdo apedrear a un filme sólo porque sea exitoso. Y también creo que es absurdo enfocarse sólo en los superhéroes ya que hay muchos otros blockbusters – no tan masivos en recaudación pero igual de dominantes en la taquilla – que vienen de otros géneros comerciales y no cayeron en esta volteada.

Lo que ocurre con el cine de superhéroes es lo que ocurría en los años sesenta con los filmes de James Bond. Las cintas de 007 encontraron una fórmula, se volvieron masivos éxitos comerciales y la gente hacía colas durante días para ir a verlos en masa. Pero, donde existe una veta, allí van otros buscadores de petróleo y los años 60 se vieron inundados de clones – europeos, ultrabaratos, inspirados, lamentables – de James Bond, filmes sobre super espías (y espías mas reales, como las adaptaciones de títulos de Len Deighton y John Le Carré), toneladas de series de TV, comedias y parodias todas las cuales encontraron un punto de saturación en 1967 con el estreno de la parodia extra oficial Casino Royale, un ejercicio en el exceso y la decadencia que obtuvo críticas devastadoras pero hizo buenos resultados de taquilla, dejando algunos dólares de ganancia frente a la enorme cantidad de costos de producción motivado por la contratación de un largo cast multiestelar y seis directores (!), todo lo cual se convirtió en un show esquizofrénico carente de mando.

Es posible que al género de los superhéroes le esté por llegar, en algún momento, su propio Casino Royale: su punto de exceso, decadente, costoso y fallido, que termine por hastiar al público de tanta sobre-exposición del género. Cine de superhéroes hubo desde siempre, hay antecedentes en los 60s (siguiendo la popularidad de la serie de Batman de 1966), en los setentas (copiando al Superman de Richard Donner de 1978), en los ochentas (con el Batman de Tim Burton, que marcó a fuego al género, estableciendo a los superhéroes como franquicias multimillonarias), y en los 90s y 2000 con el desembarco de Marvel, primero a través de titulos franquiciados a Fox y Sony como Blade, X-Men y mas tarde los filmes de Sam Raimi sobre Spider-Man… hasta llegar a esa cabecera de playa inicial y definitiva que fue la primera Iron Manproducida por Marvel bajo su propia bandera – en el 2008.

Pero si en 1989 el Batman de Burton señaló que hay plata a montones en las franquicias de superhéroes, en aquel momento – y en las décadas que siguieron – no vimos nunca gente que salieran a apedrearlas. Es cierto que los filmes basados en personajes de DC siempre tuvieron un aura mas artística y por eso se los considera mas respetables – nadie podría hoy salir a defenestrar al Superman de Donner, al Batman de Burton o muchisimo menos a la trilogía de Batman de Christopher Nolan; y en la tanda mas moderna podríamos sumar Mujer Maravilla, Joker y hasta Shazam! como mención especial -, pero también tuvieron su época de desquicio y excesivas ambiciones comerciales como cuando Zack Snyder tomó la posta y armó el fallido DCEU con sus versiones de Superman, Batman y la tibia Liga de la Justicia que terminó por tirar toda la estantería abajo (recaudó demasiado poco) y obligó a Warner / DC a replantear su estrategia en el género.

Si los superhéroes estuvieron siempre, y si siempre hubieron franquicias taquilleras de superhéroes entonces… ¿cuál es la bronca?. Y ahí es donde volvemos al punto sobre lo del tiro por elevación a Disney. Porque Marvel es un objetivo intermedio – algo juvenil y pulp – que puede ser criticado, pero el gigante del ratón es casi intocable. Disney posee demasiado poder, es eterno, pero Marvel puede ser una moda pasajera. Digo esto porque las prácticas de Disney no son muy diferentes a las utilizadas por Marvel: Disney ha estado remakeando / calcando sus propios filmes desde la década del 70 (¿cuántas versiones vimos de Un Viernes de Locos o Cupido Motorizado?), canibalizando franquicias con infinitas secuelas directas a video, y ahora obteniendo formidables éxitos de taquilla reciclando sus clásicos animados en versiones live action. ¿Por qué nadie los apedrea por falta de creatividad y flagrante explotación comercial?. Es simple: porque es preferible pegarle al mensajero. Marvel no acapara todo: Marvel solo estrena dos o tres filmes en el año, taquillazos seguros, y luego tiene una presencia cada vez mas extendida en el mundo televisivo y del streaming, desde tiras de dibujos animados hasta las versiones de Daredevil, Luke Cage, Jessica Jones & co en Netflix (después abortadas), Cloak & Dagger, Legion, The Runaways, The Gifted… y ese insólito fracaso que fue The Inhumans. ¿Por qué nadie critica ésto, que ahora las pantallas hogareñas desbordan de series de superhéroes – porque a Marvel se le sumó DC con sus series (todo el Arrowverse, Titans, Doom Patrol, etc) y su propio canal de streaming, amén de los emprendimientos indie de Amazon y Netflix (con The Boys, The Tick, The Umbrella Academy, y un vasto etcétera) -, dejando arrinconada a la oferta de buen drama o buenas comedias por falta de aire?.

La respuesta es simple: porque los directores de cine sólo hablan de su profesión. Porque en realidad el mensaje va para Disney como una maquinaria de hacer millones… pero que no desea reinvertirlos en canales que fomenten el cine independiente. Porque, en ese sentido, sí operan como un McDonalds o un Burger King, corporaciones dedicadas a aumentar el valor de sus acciones año a año y con escasa reinversión en otro tipo de causas. Si Warner Brothers / DC escapa de la crítica no es porque sus filmes de superhéroes no sean tan dominantes en la taquilla como los de Marvel, sino porque Warner tiene New Line Cinema y otros canales para que los cineastas independientes tengan su espacio y generen filmes innovadores. Una de las primeras cosas que hizo Disney al apropiarse de la Fox fue cerrar su división de cine independiente Fox 2000. Conservó Fox Searchlight pero a regañadientes, sabiendo que las películas independientes podrán cosechar alabanzas de la crítica pero no dólares, siendo producciones que casi siempre van a pérdida.

Entonces por ahí pasa la bronca. Porque la ponchada de billones que hace Disney son reinvertidos en mas de lo mismo – expandir franquicias, apoderarse de franquicias, reciclar franquicias, expandirse en otros medios – pero no en una división de cine independiente. He allí el quid del discurso vitriólico de Francis Ford Coppola (y con el cual sí podemos estar de acuerdo, a pesar de lo mal expresado y agresivo de su speech). Si Disney / Marvel / Lucasfilms / Fox (que ahora todos son lo mismo) acaparan todos los meses la taquilla, el resto de los estudios va a contar monedas y se van a ver obligados a hacer recortes en sus divisiones menos rentables… comenzando por las que producen cine indie. Para Coppola Disney solo recauda y no tiene la mas mínima intención de hacer mecenazgo, con lo cual se transforma en una fuerza corruptora de la industria. ¿Es tan así?. La historia tiene ejemplos de sobra de empresas que obtuvieron una posición dominante en el mercado, como el caso de Microsoft y Windows. ¿Debemos culpar a Microsoft por ser una empresa exitosa y porque la competencia no está a la altura, o se trata meramente de las reglas del mercado en donde alguien que tiene un producto tan innovador pronto obtiene una posición predominante?.  Y los casos siguen: Google con el mercado de los buscadores, Android con el mercado de los sistemas operativos para celulares, Netflix con el mercado del streaming, Chrome con el mercado de los navegadores… y la lista continúa.

Yo creo que el género de los superhéroes está en su momento mas álgido pero, como todo, es una moda. No significa de que vaya a desaparecer pero sí que en algun momento la fórmula – si se repite demasiado – va a cansar y encontrará un momento de menor ebullición, donde las producciones que surjan en ese momento tendrán enfoques mas originales y creativos pero vendrán en menor volumen. James Bond sigue estando en el nuevo milenio, pero ya no tiene la posición predominante de hace 50 años. Surgen derivados relacionados de manera directa o indirecta – la saga de Jason Bourne, los filmes de Kingsman, Austin Powers – porque el género admite enfoques diferentes, mas serios o mas cómicos, y porque 007 no es lo mejor del género del cine de espías sino su caso mas exitoso. Del mismo modo puede haber cine de superhéroes sin Marvel y/o sin copiar la fórmula Marvel, como es el caso de producciones indie como Super o Defendor. El género es un tema y, para colmo, el de los superhéroes está enraizado de manera tan fuerte en la cultura norteamericana (a fin de cuentas ellos lo crearon y lo popularizaron), con lo cual las declaraciones de Coppola en realidad alienan a la mayoría de la población estadounidense – es como insultar una institución nacional -. En todo caso lo que deberían hacer los directores independientes es ser mas honestos en su crítica y apuntar al responsable directo que es Disney. No criticar al producto – porque hay miles de productos (en otros géneros) que son igual de pasatistas y son manufacturados por otros estudios – sino reclamarle (con nombre y apellido) al gigante del ratón para que reintegre a la industria parte de la ponchada de millones que hacen, fomentando el surgimiento de nuevas voces cinematográficas a través de una división dedicada al cine independiente. Hacer mecenazgo con su enorme fortuna y ocuparse del surgimiento de nuevos valores, porque de ellos depende el futuro del auténtico cine y porque es un semillero para talentos que Disney mismo, en un futuro, puede reclutar. Lo que ocurre también es que la visión de Disney está limitada por su propia filosofía – ser una empresa dedicada a crear espectáculos familiares -, lo que va en contra del pragmatismo de los auténticos hombres de negocios. El caso obvio es el de la franquicia Deadpool, cuya tercera entrega está en discusión porque Disneydueña de la Fox – no quiere generar filmes de superhéroes con calificación adulta. Es por eso que nunca habrá filmes Disney con calificación R, filmes de Disney violentos o con temáticas jugadas, ni filmes Disney con temática indie. Si Disney aceptara que la incorporación de la Fox es en realidad una bendición – no solo por recuperar franquicias Marvel y sumar otras nuevas, sino porque le da un canal para producir cosas mas adultas y jugadas que bajo el sello del ratón sería imposible -, encontraría allí un canal para el mecenazgo y el patrocinio de filmes independientes, y aplacaría la ira y la crítica de voces aclamadas de la industria. Ganar dinero no es malo; pero no reinvertir parte de él en estimular el crecimiento de la industria y el surgimiento de nuevos valores sí es discutible, con lo cual la polémica ya no se trata sobre la profundidad de los contenidos de Marvel sino sobre la codicia desmedida del que sólo piensa sentarse en una montaña de dinero y perder el tiempo contando una y otra vez los billetes que ha recaudado.

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